14 mayo, 2010

Entre lo tangible y lo intangible


Introducción:

Es día de lluvia, algo escasa, pero necesaria. Es fin de semana y la labor no termina aquí, hay mucho aún por hacer, hay que seguir corriendo. No obstante, es bueno tomar una pausa, aunque sean por unos minutitos, conversar de todo un poco, y porqué no, mejorar tal vez.

Pensamientos:

Quizás existan momentos en que el jolgorio nos permita olvidar, apaciguar, y relajar un poco mejor aquellos fríos que nos envuelven. Mirar el brillo a través de una copa de vino, analizar a las personas, compartir también, vestir un traje negro con algunos brillos o adorno en color rojizo, disfrazados de elegantes bajo la garuga, dejando entre ver unas manos aferradas a un madero que se sumerjen en una reflexión, un pensamiento, único e intenso, pero con una cosa nueva, un alivio.

No todo es en vano, algo importante se ha logrado, por una parte es la concentración que poco a poco vuelve a su curso, tantas veces necesaria, y por otra, el conocimiento eterno de querer saber. A fin de cuentas, por mucho que nos digamos que no seremos capaces de superar las dificultades, al final las superamos. Un proceso lento y prolongado a razón de un quizás, o un tal vez.

Siempre hay que sacar algo positivo de cada situación vivida, y por su puesto, nada es tan malo como se cree, ni tan bueno como se imagina.

EL progreso fluye ahora, y todo va mejor. Lo curioso de todo es que lo intangible ya no duele tanto, y aunque sabemos que existe, será nuestra eterna compañía. El porqué, nadie sabe, es como un socio, un amigo, un compañero, con quién siempre contamos, aún cuando no parezca visible.

La soledad va quedando atrás cuando los amigos se hacen presentes, cada uno con su motivo personal, pero a fin y al cabo, se establecen.

Caminaré por donde siempre, así es mi eterno viaje, y muchas veces estaré en aquella mesita mirando el reflejo de lo que lo que fui, lo que soy y quién sabe si alguna vez podré ver también, lo que seré.

El tiempo no se detiene, y decae a mis pies, las gotas de lluvia mojan mi rostro e iluminan mi cien, en la oscuridad de la noche o bajo un sol hermoso estaré, porque simplemente no lo puedo evitar, y entonces, cada vez, recogeré unas pocas miguitas, que servirán de alimiento, para poder respirar, un poco de la paz, que Dios nos provee.

Estarás bien, lo sé. Así debe ser.
Y yo, bueno… aquí estaré.


13 mayo, 2010

Nublado


Introducción:

Quizás sea un día nublado como cualquier otro, pero lo cierto es que algo se respira en el ambiente, que para muchos pasa desapercibido. Algunos detalles nos permiten observar las señales venideras del universo, aquellas que tú lees y que yo escribo.
mamantus
Relato:

Eran las 6:00 AM, aún estaba un poco oscuro, era un día nublado, despierto y apenas abro los ojos, un pensamiento intenso me acompaña, me levanto, apago una luz que siempre dejo encendida toda la noche en una pieza contigua, y me dirijo a la regadera. Estaba enojado, una emoción escasamente frecuente en mí, molesto sin motivo, como león enjaulado. Tal vez era la prisión de las obligaciones y responsabilidades, que todos tenemos.

Un deseo enorme golpea mi cabeza, era la sensación de querer romper la rutina y estar lejos, distante, a kilómetros de ahí. El smog de la ciudad acentuaba la desesperanza y me asfixiaba por completo. Deseaba caminar a paso tranquilo, sin apuros, sin preocupaciones, por un lugar hermoso, lleno de verde, azul y blanco, respirar profundamente un aire limpio, sentir la compañía de la naturaleza, su textura, sus sonidos, lejos del constante bullicio.

Son días raros, nublados, en donde no sabes si hace calor o frío, donde la lluvia generalmente se anuncia y a veces no llega. El clima es extraño, así como las estaciones, distorsionadas por los efectos del “progreso”. Veo algunos árboles con sus hojas otoñales a punto de caer, y al mismo tiempo con brotes primaverales, en pleno invierno. Todo está viciado, saturado, y aquí estamos, jugando a la normalidad que nos impone esta sociedad, prisioneros en un planeta, como olvidados de un experimento genético que se ha extendido más allá de lo esperado.

Hecho de menos esos espacios de tiempo, en donde se puede conversa tranquilamente, y obviamente no de fútbol, ni de la última noticia amarillista o noticia trágica, o las trivialidades de la competencia por ser más que el otro. Conversar y simplemente decir como uno se siente, hablar de cosas abstractas, pensamientos, ideas, lejos de las críticas, lejos de los prejuicios, lejos de la vanidad o el egoísmo, y sobretodo escuchar, algo que para muchos se hace difícil en estos días tan vertiginosos.

Con el pasar de las horas, la ansiedad se apacigua, y la calma vuelve. Es como contar hasta 10, y el estómago ya no duele. Diverso y disperso como el entorno que nos envuelve, estamos siempre bajo una realidad que nos precede. Caminos elegidos quizás, o caminos obtenidos por el azar, no importa, porque como sea, todo tiene su pedacito de felicidad, que de vez en cuando, se hace presente.

11 mayo, 2010

Día de Cocadas


Introducción

De todo hay en la vida, y por supuesto, hay días felices también. Esta historia es un agradecimiento muy especial a mi pequeñita, quién en su poca edad, es capaz de entregar amor, con pequeños gestitos, que me permiten reflexionar en que la vida es maravillosa, que hay que seguir siempre adelante, y que todo tiene solución.

“Gracias hija!”


Relato

Dos días me insistió para ir al supermercado, y comprar algunos ingredientes, galletas, manjar, coco rayado, granitos de dulce, entre otras cosas. Cuando volvimos a casa, sin más demora se puso su delantal que le quedaba enorme y a la cocina se ha dicho. Me pidió que le dejara sola, pero insistí en quedarme hasta que terminara con la trituradora, por motivos de seguridad. Sus manos pequeñitas podían dañarse, un dolor que no se lo encargo a nadie. Accedió y todo marchó bien. Guardé el implemento peligroso, y la dejé finalmente a solas como quería, con su espíritu creativo.

En otra habitación, nos pusimos a ver una película del tipo familiar, liviana, que no requería demasiada atención, mientras se realizaban las labores típicas de hogar.

Al rato, después de un par de horas, escuchamos una vocecita, diciendo “Está servido!”. Fuimos de inmediato, cuando llegamos, vimos que unas tacitas estaban correctamente ubicadas, algunos cubiertos, galletas, pañitos, y servilletas, perfectamente ordenados, y ninguna miga fuera de lugar. La pequeña se acercó con una bandeja sostenida en una de sus manos, todo cubierto por un género, nos quedó mirando con entusiasta sonrisa en su rostro, retiró el paño y dijo “ta…taaaan…!”, mostrando el contenido, eran unas ricas cocadas hechas a mano, con la figura de un círculo y un corazón al medio. - “Feliz día mamá”, dijo.

La escena me pareció sencillamente hermosa y conmovedora, entonces le dije: - Ven! Y se acercó de inmediato, entonces le abracé con fuerza y ternura, le dí un beso y simplemente le dije: - “Gracias”. La mamá hizo el mismo gesto, lo cual quedó retenido en mi mente, como si fuese una fotografía.

A su vez, me acordé de mi propia madre, y sin mencionar nada, pensaba en el hecho de que no le quise visitar ni llamar, debido a ciertos ocurridos. Quería ir y no a su vez, sabía que estarían casi todos mis sobrinos y hermanos con ella, y no fui. Pero mi madre es una mujer sabia, ella entiende perfectamente, me conoce, aún sin haber vivido juntos, sabe perfectamente que si no hago algo, es por una buena razón. Cosas de madre.

Al otro día, ñam! ñam!, mmmm!, miro un pote de color rojo sobre mi escritorio, y sonrío. Es algo tan simple, un detalle, una preocupación especial, de un ser tan pequeñito, que me sabe aceptar más allá de lo extraño que sea, así como mi madre, dos generaciones entre la total inocencia y la sabiduría plena. Es entonces cuando se puede comprender el real amor de dos seres, aunque sean extremos, quienes son capaces de aceptar y dar, sin cuestionar.

No es fácil ser madre, todo el mundo lo sabe, bajo ningún aspecto, muchos errores cometen en la vida en ese largo e intenso camino, así como nosotros, o como muchos, como todos y por más que nos rebusquemos en ciertos desaciertos de nuestros padres, debemos ser humildes y entender que nadie es perfecto, que muchas veces las emoción supera a la razón, y que las circunstancias les hacen tomar ciertas decisiones que cambian nuestros destinos, incluso por generaciones.

Entonces debemos entender que la historia no empieza donde nosotros nacemos, sino, mucho más allá de una evolución, donde los padres de nuestros padres, también fueron la consecuencia de una enorme cadena que no termina donde empieza, sino que empieza donde ahora mismo se inicia.


“Gracias mamá!”

07 mayo, 2010

Frenada

Día de locos, dónde lo artificial fue reemplazado por lo humano, en un manejo meramente rutinario. Las ubicaciones de las puertas evidenciaban claramente un desfase por falta de precisión. Todos presurosos, apiñados, entraban a la enorme máquina, confiados ciegamente de su efectividad, dada la basta experiencia de su muchísimo años, pero hoy fue diferente.

Elijo un sector entre carros, más despejado, y sigo como siempre, absorto en mis pensamientos, en mi música, y ocasionalmente un juego de ajedrez que me acompaña de vez en cuando, como para sentir menos el pesado trayecto.

De pronto, todo frena bruscamente, y todo el mundo sigue la inercia, un tema físico ineludible incluso hasta para el que iba más sujeto. Una persona cae sobre mí, entre otros y veo la secuencia como cámara lenta, que apenas duró un par de segundos. Muchas emociones a mí alrededor se prendían al unísono, sólo el chillar del fierro contra el fierro se escuchaba ahogando las voces. Las pulsaciones de los pasajeros se disparaban vertiginosamente en cuestión de segundos, mientras la persona caía a un costado mío. Su rostro se golpeó involuntariamente sobre mi mano rígida al igual que mi brazo, tratando también de sostener el equilibrio. Vi su rostro de aflicción y su dolor, se había golpeado muy fuerte en su rodilla derecha. Percibí sus pensamientos, más asociados a un reclamo con sigo mismo por no estar sujeto y hacia quién manejaba la enorme máquina que la transportaba. Su pensamiento fue claro, nítido, era como si pudiese escucharlo, además de ser obvio. Entonces me miró, se apoyó en mi brazo, se incorporó como pudo y continuó sin pronunciar una sola palabra, mientras su ceño se acentuaba.

Luego de eso, comencé a percibir mi entorno, y eso me distrajo. El olor cambió casi imperceptiblemente, acentuándose, algo que seguramente nadie más notaría. Pero eran muchos, y era molesto. Era como estar entre un enorme bullicio y no poder reconocer nada.

Atrasado llegué, pero todo continuó con normalidad, salvo por un detalle, la reflexión de que por más que no se quiera, siempre sucederán cosas, y muchas más veces, sentiremos la enorme necesidad de querer compartir nuestras experiencias, por absurdas, importantes o simples que sean, porque simplemente así es nuestra naturaleza, una interminable necesidad que siempre nos motiva.


Pd. Mietras escribo, ahora mismo tiembla, pero nadie más lo nota.












05 mayo, 2010

"Send o no Send"

Introducción

Las obligaciones son así, hay que estar en un constante movimiento y siempre cortos de tiempo, corriendo de aquí para allá, vertiginosamente una y otra vez a razón de ser parte integral de una sociedad que nos envuelve y nos absorbe por completo. No obstante, siempe hay y habrán pequeños pero grandes momentos, para meditar y poder respirar un poco de libertad en silencio.

Relato

Hoy, era de mañana, muy cerca de las 10:00 AM, cuando apoyaba mi cabeza sobre la ventana en aquel gigante mecánico de solo cuatro, desde donde podía apreciar en lo cercano muchas figuras naturales que pasaban. Parecían rayas fugaces, como un destello de líneas sin fin, mientras que a lo lejos, todo se iba transformando en un hermoso verdor inmóvil, pero lleno de vida bajo un cielo nublado y nostálgico. Pensaba, oh! Si que pensaba, meditaba con aferro, solo el ruido constante de un motor, en el más profundo de los silencios. Discutía con mi eterno diálogo, como intentando razonar en la nada, los argumentos precisos para que renaciera el entendimiento. Quizás, buscaba la fórmula perfecta, una sola palabra que pudiese resumir todo este universo, pero ahí estaba, dialogando sin palabras, como queriendo extender mis manos y tocar el viento.

Lo curioso, es que cerca de las 11:00 AM, todo desapareció, como si ese universo abstracto e intenso se hubiese interrumpido de improviso. Entonces, la paz interior volvió, aunque el diálogo interno persistía, pero más leve y más ameno. Así fue como la concentración me encausó hacia las obligaciones y responsabilidades propias de mi sendero. Atento estuve, y todo marchó bien, fui bien recibido, con la cordialidad de un grupo humano que me esperaba y a laborar se ha dicho.

Durante ese tiempo, una frase golpeaba mi mente con curioso desenfreno, “Send o no Send”, y me dije, aún no es tiempo. Cuando o como será, eso no lo sé, porque simplemente nadie es adivino.

Al final de la jornada, ya de noche, el agotador y largo camino, de vuelta a casa, unas pocas gotas que me acompañaban, hasta este momento, que es ahora, en que la lluvia es fuerte, y esta vez, toca mi ventana, ahora ya en mi hogar, por siempre querido, en la oscuridad de mi soledad, a veces necesaria, para poder escribir un poco más de lo mismo, como cada día, pero ya más tranquilo.

04 mayo, 2010

Copita de cristal


Introducción


Esta historia, bastante simple, sólo pretende dar a entender que la música es un don, una capacidad, un regalo de Dios, único y precioso, que todo buen músico debe aprender a cuidar.


Historia


Mi buen amigo, aún sigues tan confundido y equivocado como siempre, sumido en tus propias necesidades y añoranzas, dejándote convencer por quién no es mejor que tú.

La música habrá fluido, el ambiente, el frío, la meditación entre otros detalles, y entonces te encuentras ahí, en una inquieta espera, buscando la sutileza, aquella que te inspira, recordando una y otra vez, con la inocencia que te fue concedida, para que nunca olvides las notas musicales, aquellas que son personales, únicas, y de nadie más.

Desde una puerta llena de ventanales entre abierta eras observado, y entonces la astucia afloraba, y se aprovecha de tu distracción. Era obvio, el instrumento musical estaba afinado, a la mano, y el alcohol hace su efecto, te adormeces, te mareas, te enredas, porque en cierto modo, así lo quieres.

Era de esperarse, era obvio, porque por mucho que te aferres, igual cedes. No existe un mejor músico, porque el arte es así, algo mágico que se lleva consigo, y lo verdaderamente majestuoso no está en el aprovechamiento, sino en todo lo contrario. Eso nunca lo entenderás.

Aún no ves la habilidad que intenta guiar tus pasos, tu aprendizaje, acaso es así de fácil, sólo te quedas con el gesto tangible, el elogio, la adulancia, los regalos, la presencia. Te dejas llevar, te envuelve, y te permites tocar la melodía que te indican, aquella que no debes, a falta de la que quieres y tampoco debes. Contradicción es todo lo que veo.

Mientras el resto de los músicos aledaños siguen la pauta asignada, envueltos en sus trapos oscuros, el momento único es liberado, y aunque el ambiente parece ser una total armonía, uno afina, mientras el otro desafina.

El alcohol, si, el alcohol, siempre es la escusa, un refugio que humedece la sed de aquel que enviciado está en su propia porfía. Entonces, en qué creer, en quién creer. Entonces yo digo, que uno debe tener fe, en Dios, creer en si mismo, saber escuchar, y saber entender. Cuesta tanto afinar un instrumento musical, y es algo tan personal, que hace que las personas, en su embriaguez, no puedan ver el verdadero significado de las notas musicales que sin importar si escritas están o no, ahí estarán invisibles al resto de los músicos y públicos comunes.

Cómo se van construyendo las cosas! sólo observo y digo, que Dios es grande, y aunque favorablemente para algunos le da la capacidad y el arte, otros con pesar solo deben escuchar, porque tocar sería un desastre, para una copa de cristal, que por fina que sea, si no hay verdadera armonía, se rompería en balde.

Entonces, mañana será otro día, y nuevas melodías surcaran los cielos, los artistas estarán, tratando de interpretar una sola nota, sin instrumentos, una nota de una sola letra, “V”, tal cual como fue prometido, pero esta vez, muy distinto.

30 abril, 2010

La tristeza de Jo


Introducción

Siempre hay momentos de reflexión, que con el tiempo nos va permitiendo suavizar la exacerbada apreciación de los acontecimientos. Independiente de lo que sea, ver las cosas después de un tiempo, nos da otra visión más limpia. Esta historia, está narrada al límite de lo incomprensible, y lo único que pretende, es que cada lector sea capaz de ver en su propio interior, la luz que siempre nos ilumina en aquellos momentos difíciles, y que inevitablemente pasan, pero que al final, se arreglan. Por eso mismo, lo explico, ya que Jo será un personaje para el lector común, pero si se visualiza más a fondo, se entenderá su verdadero significado.

Historia

Distante entre las ruinas de aquello que se deshace entre los dedos, se encontraba Jo, con su vista clavada en el piso, tratando de encontrar una respuesta. Pese a que entendía la naturaleza humana, no podía aceptar ciertas equívocas convicciones.

Miles de argumentos en su mente se disputaban con gran vehemencia, encerrados en su propia contención. Esperar era el único camino posible, quizás una eternidad, porque otro accionar sólo implicaría el caos irracional, que no deseaba y detestaba. El precio, era la incomprensión que golpeaba a su puerta, algo que indudablemente el tiempo apaciguaría a razón de un mejor pensar, más tranquilo y más sereno.

Con el pasar del tiempo, lo práctico imperaría inevitablemente, y el resultado plausible de la emotividad poco a poco buscaría su flujo natural, uno más equilibrado, menos ansioso, más generoso, más racional. No obstante, los bonitos recuerdos de toda una vida, intactos en su mente quedarían, impregnados en su ser, permaneciéndo sin cesar.

Jo, trataba de encontrar una sabia respuesta que pudiese acoger en su existencia, pero su diferencia era radical, no encajaba en ningún patrón común de los humanos, muchas veces era criticado porque simplemente lo diferente produce esa especie de extraña incomodidad. No era mejor, no era peor, ni tampoco se trataba de vanidad, indiferencia, o falta de sensibilidad, solo era un ser inserto en un mundo complejo que solo el sabe como guiar.

Desde niño, Jo se adaptó como pudo, y creció observando la naturaleza de los hechos que se iban dando en su vida, aprendió desde su propio abandono, que una hoja cae en otoño, porque simplemente una vida surge en una mejor y nueva primavera. Entonces, todo se convierte en un ciclo, conformado por un conjunto de etapas predestinadas en cierto orden. Jo, lo entendía así, pero no siempre los demás le comprendían, porque preferían el recelo y la desconfianza de sus propios prejuicios, en una discusión interna y eterna de sus propias preguntas, de sus propias respuestas, de sus propias deducciones.

Personas sufrían alrededor de Jo, por diversos motivos, en distintos lugares, algunas porque querían, otras porque simplemente no lo podían evitar, ya sea por una enfermedad, un cambio radical en sus vidas, accidentes, recuerdos tristes que se negaban a dejar, pese a tener otros que sí eran alegres, en fin, distintos factores. Jo no podía resistir eso, lo observaba todo el tiempo, en todas partes, y su angustia muchas veces lo superaba. Era un estado emocional humano que traspasaba sus propias barreras, su autocontrol, su disciplina, su eterna paciencia y que ahí siempre estaban.

Jo, era un “Readers”, así como otros, pocos y escasos, cuyo objetivo principal, era saber, conocer y entender el entorno asignado, ver la naturaleza humana, apreciarla y quererla como ningún otro ser, comprender que lo creado tiene un propósito una razón de ser, donde existente caminos elegidos y construidos, que no deben ser tocados ni alterados, bajo ningún motivo. Pero Jo era distinto, aún para los de su propia especie, casi rebelde en ciertos aspectos, por lo que constantemente era observado, en todo momento, siempre sometido y cautivo en una realidad alterna que jamás le dejaría realizar su sueño imposible, “detener el tiempo”.

Entonces, sucedió, estaba sentado en una larga banca imaginaria y tras un largo silencio, Jo levantó su cabeza y abrió sus ojos al cielo, vio entre las nubes muchas siluetas, un pequeño elefante de color tenue en un espacio blanco, e incluso pudo ver la silueta de un Pegaso alado color canela que alzaba jubiloso su cola con vitalidad y energía. Lo miró un instante con detenimiento, como si todo fuese una sola imagen, y pudo observar en dos, aquella misma sana sonrisa desplegada con total inocencia, rodeada de otros, que también alegres le acompañaban, lo cual le dio por fin un momento de paz, y porqué no decirlo, el merecido alivio que quería.

Así fue como Jo se fue desvaneciendo, poco a poco, solo y en silencio, desapareciendo casi por completo, como también la ansiedad prendida a razón de un mensaje que no llegaría, mejorando notoriamente la concentración en otras cosas, cual útiles y necesarias que seguirían ya sin lamentos.

16 abril, 2010

El Florero


Introducción:

Hacía bastante tiempo que no escribía una historia, por motivos de fuerza mayor, porque de pronto hay cosas que cuesta asimilar, que suceden y desconcentran. Por ende, siempre es mejor distanciarse un poco, cambiar un poco, despejarse, y luego escribir, con tranquilidad.

Bueno, en esta ocasión, busco dar un poco de nobleza a un florero, con el ánimo de centrar la atención en nuestro propio interior, que a veces renegamos, pero que siempre está con nosotros, aún cuando las cosas no sean siempre como las queremos.

Nota:
La palabra "florero", no se refiere a persona, se refiere a la armonía interior de cada uno.

Historia:

Detenido estoy en este infinito, reconstruyendo los pedazos de un florero caído por el afán de las circunstancias. Un diálogo interno me devora por completo, y la reflección constante está siempre presente en mis sueños.

Los días parecen diluirse en la nada, las horas pasan tan de prisa. Sucumbo al cansancio, y ente sueños me despierto. Solo el silencio profundo me acompaña y en algunos instantes ciertos ruidos lejanos me indican que la vida sigue, con o sin lamentos.

Todo parece tan distinto ahora, el florero roto ya nunca más será como fue en su momento. Ahí está, de nuevo en su lugar, pero por mucho esfuerzo que haga, la compostura jamás borrará la huella profunda de su rotura. Yo no busqué romperlo, no, de ninguna manera, de hecho, ajena fue su caída, pero a nadie culpo, no tiene sentido, está hecho. Cuanto lo siento, pero seguiré trabajando con paciencia y esmero, pieza por pieza, reconstruyendo todo, y si es necesario, desde cero.

Pensé muchas cosas, pensé en todas las posibilidades, pude ver los hilos encausados en sus distintas direcciones, vi tristeza en todos ellos. Aún así, soy positivo, y poco a poco me levanto desde el suelo, con eterna paciencia, con profundo respeto, con la nostalgia eterna a cuesta, de lo que en cada día vivo, mientras a su vez, veo mi florero.

Quise hacer lo mejor, y lo mejor me fue esquivo. La racionalidad, la lógica estaba siendo superada, y eso conlleva siempre a convertirnos en ciegos. En tinieblas no hubiera visto el florero, lo hubiera roto aún más, sin querer, y no hubiera tenido la capacidad para recomponerlo. Pero ahí está, desde afuera aparentemente intacto a lo lejos, pero de cerca, otra cosa es, que requerirá mucho más tiempo. No obstante, trasparente ha de ser, para aquellos ojos más pequeños.

La vida debe seguir su curso, el tiempo nunca se detiene, sólo hay que continuar caminando, buscando una y otra vez, la armonía necesaria, en cada momento.

Los amigos vendrán, curiosos serán ellos, de buena fe algunos, y otros inciertos. Lo importante es, saber, que no todos entienden el verdadero sentido de ese extraño universo. Era un florero, no se trata de un mero adorno, no Señor, de ninguna manera, ni tampoco de algo perfecto, simplemente es y está ahí por un motivo, cobijando nuestros sueños.

Muchas veces somos egoístas, como otros, como aquellos, y criticamos a razón del propio entendimiento, y en nuestra tozudez rompemos aún más el florero. Lo he visto antes, lo veo ahora, y lo seguiré viendo.

Ser empático muchas veces se nos hace difícil, porque para entender hay que vivirlo. Pero querer nacer de nuevo, es como no querer aceptar, entre todo, también lo bueno.

Hay ocasiones en que solo miro aquel florero, tranquilo, sereno, y en silencio lo observo, con paciencia, con ternura, cada grieta, cada fractura, cada línea de su bella armadura. Rebelde, indómito, chúcaro, desafiante, egoísta, emotivo, como quién sigue adelante, buscando siempre nobles motivos.

Solo la bondad, gentil y grandiosa, realza su envergadura, y gigante ha de ser en su mística travesía. Nuevas ideas, nuevos proyectos, irán mejorando el camino, día a día, llevando consigo la necesaria sabiduría, que permitirá recoger el agua sagrada de su mágico florero.


14 abril, 2010

Lo sé!


Todo pasa por un proceso, toma su tiempo, como un vicio o una adicción, los síntomas son variados, y generalmente se acentúan en el estómago. Los primeros días son los más insostenibles, luego, poco a poco todo va tomando su centro y la normalidad se va restaurando. Saber esto, alivia en gran medida, porque es parte de nuestra parte racional, aunque es claro que no desaparece del todo, y cada cierto tiempo nos recuerda lo vulnerables que somos.

Una distracción es la clave, una música alegre y distinta, un trabajo diferente, u hobbie, una actividad física, estar siempre con alguien que sea positivo y alegre, o un grupo de amigos, buscar en el humor un camino más armónico para el espíritu, hacer algo productivo siempre será mejor y más beneficioso.

Ya sé que cuesta, es indudable, nada es fácil, y ciertamente si no fuese así no tendría gracia. Es parte del vivir, una nube gris que se posa a veces, pero luego un sol radiante nos ilumina con una suave tibieza, necesaria en nuestras manos, que nos hace sentir que la vida, con todos su pro y contra, es hermosa.

Anoche por ejemplo, me puse a ver “V”, la nueva serie de SCI-FI, de la WB, segundo capítulo, algo que inevitablemente me resultó coincidente. Sucede, y siempre nos preguntamos como estará todo, al otro lado de la moneda. En fin.

Han pasado muchas cosas para mí estas últimas tres semanas, y espero que todo este inesperado sin fin de acontecimientos termine pronto. Al parecer, el terremoto ha traído cambios que en alguna u otra medida ha alterado el flujo normal de las cosas, y los sucesos se dan sin querer.

No todo es como pensamos, y no todo es como queremos, pero todo fluye en forma constante, de algún modo.

Habrá que tener paciencia, y seguir adelante, siempre erguidos, siempre dispuestos con un pensamiento purificador, siempre positivo, que nos permita encausarnos por una senda mejor para nosotros mismos, y para nuestro entorno.

Cuesta, lo sé.

06 abril, 2010

Pena


Camino entre sueños, a cualquier hora despierto, y a cualquier hora duermo, pero el mundo no se detiene, y hay que seguir los punteros del reloj que señalan los números de una nueva actividad.

Siempre habrán momentos, buenos, malos, y distintos. Algunos parecerán tan breves, otros parecerán eternos, y los que quedan, son tan extraños que inciertos parecerán.

Sólo veo penas, profundas penas, intensas como la propia mía, que es dolorosa como ninguna, que ya sé, no me dejará. Quisiera a veces poder desahogar estos pensamientos, y no puedo. Nadie más que yo y mi soledad, un nudo en mi garganta y una afonía ahogada en palabras que ya no se dirán, para resolver lo insoluble que no ha de volver atrás.

Un enorme vacío entonces me espera, y me trato de aferrar a algo que no estará, y sólo la incomprensión recibo, de todos lados, sin piedad. Pero a quién le importa eso, sólo sé que debo caminar, y transparente ha de ser para los niños, que un futuro propio y limpio seguirán.

Me lleno de trabajo, busco otro tipo de música para escuchar, todo se hace tan distinto ahora, mientras otras manos buscan su oportunidad. Quizás sea lo mejor, alguien ha de acompañar, a quién lo necesite, una y otra vez, con su insistencia, para un siguiente instante que mejor vendrá. Privilegio de algunos, que otros no tendrán.

Es curiosa la vida, y raro el pensar, que en algunos casos solo se ve oscuro donde si hay claridad.

Bueno, así debe ser, y así será, donde un adobe se derrumba un ladrillo se construirá, siendo un tiempo que día a día, más y más breve se hará.


Ya pasará…