31 agosto, 2010

Vehemencia


Sí, confieso, y es extraño que lo diga, pero hay situaciones que alteran sin siquiera ser trascendentes. Despierto hasta las 3:00 AM, y aún si poder conciliar el sueño, pensaba, recordaba a solas y meditaba en silencio.

Discutimos, me molesté, es muy raro que ocurra, pero una cosa trajo a la otra, y todo se volvió gris. Las palabras emancipadas fluyeron en un tono que se hizo sentir. Fue sólo una conversación, sólo palabras, pero todo muy emocional. La contra respuesta era obvia, esperable. Motivo, unos míseros papeles, documentación que perfectamente podía ser prescindidle.

No me extraña, lo veo todo el tiempo en todas partes, la gente handa alterada, todo es tan rápido, todos compiten, todos se sienten trastocados al menor roce. ¿Por qué?, y ahora en este último tiempo es mucho más notorio ese ambiente, y lamentablemente no soy inmune a ello.

Pasa, y volverá a pasar, es parte de la vida, un juego de voluntades sujeto a ciertas reglas conductuales que de pronto se salen del contexto establecido como cotidiano. Por eso, siempre he evitado mi propia euforia, porque mis emociones son muy fuertes e intensas, quizás más allá de lo que sea capaz de asimilar. Procuro la paz, procuro el control, procuro apaciguar mi voz, mi respiración, mis propios latidos, aunque a veces quisiera… sí, estallar, de júbilo, de enojo, de alegría, de llanto, y exteriorizar todas aquellas sensaciones y emociones que siempre guardo, aquellas mismas que nos han sido entregadas con algún enigmático propósito.

Me doy cuenta de que la gente no está preparada para la verdad, para recibir en plenitud las emociones de otro, ni la propia. No es sencillo ser comprensivo siempre, para nadie, porque las emociones no se racionalizan como si fuesen números, simplemente fluyen, a veces, se disfrutan, otras veces duelen.

Odio discutir, y a su vez odio el odio, que paradoja. Pero todo ha de tener su tiempo, su temple, su sosiego, no siempre podremos ser felices, no siempre estaremos tristes, no siempre juntos, no siempre separados, de todo debemos probar en esta vida y de todo debemos aprender de este mundo incierto, donde la voluntad muchas veces es sometida al sentimiento.

Bueno, como sea, siempre el buen humor será la mejor medicina...

Nota: Ud. No lo haga.

27 agosto, 2010

33


Generalmente evito ver noticias, lo considero un verdadero negocio a costa de tragedias.
Pero hoy apareció una buena noticia, por fin la primera filmación más completa de los mineros atrapados a 700m bajo tierra en la mina de San José, lo que me emocionó muchísimo.

Es curioso, hace unos días había relatado “Una mesa de madera”, donde trataba de describir el punto de reunión de estos valientes hombres, y me impactó mucho ver esas mismas imágenes, ahora nítidas, como las había imaginado. Emoción y alegría, no sé como expresarlo, pero es un verdadero milagro. Sólo sé, que siento la humedad en el rostro, gotas que nos hacen valer lo vivos que estamos en este mundo desconocido e incierto.

Imágenes que recorrerán el mundo…

http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2010-08-27&NewsID=106085&BodyID=0&PaginaId=2&strNameFile=video_interior_mina_1.flv&iMoveScroll=1055

Nota: Espero poder complementar de mejor forma este relato con más imágenes y videos.
Fuerza muchachos.

26 agosto, 2010

Mensajes


Introducción

Esta historia, muy cortita, es como una fotografía, porque muchas veces nos pasa que queremos capturar la esencia de aquel momento que sentimos, guardarlo por siempre y generalmente pasamos por alto ciertos detalles, que luego olvidamos.

Mensajes

Es curioso como es la vida, un simple mensaje nos puede cambiar el día, dándonos un soplo de luz y de alegría inmensa. Hoy fue así, no lo esperaba, y toda mi pena se transformó en algo mucho más positivo. Sentir un abrazo sincero y limpio, desde la inmensidad del espacio, siempre será bien venido, y siempre podrá más que cualquier nostalgia o pena que se cargue en el interior.

Después de eso, durante la mañana, percibí a mi hermano discutiendo consigo mismo, y sentí la necesidad de contagiar un poco de aquel positivismo recibido, algo tan necesario por estos días. Entonces le escribí, y sucedió el siguiente curioso diálogo por correo…


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De: M..M..[mxxx:mxxxxxx@xxxxxxxx.cl]
Enviado el: jueves, 26 de agosto de 2010 9:16
Para: M.. B..
Asunto: RE: Sin motivo

asustas ...
venia pensando algo similar ... cuando vi a un reflejo en el metro de un viejo canoso y enojon ...
enjoy...

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De: M.. B..[mxxxxx:Mxxxxx.Bxxxxx@xxxxxx.com]
Enviado el: Jueves, 26 de Agosto de 2010 9:12
Para: M.. M..
Asunto: Sin motivo
Sonríe brother, disfruta de un lindo día, aunque sea por unos breves minutos, si que vale la pena sonreír.

Un abrazo.
Yo

24 agosto, 2010

Es tarde!

Introducción

Era la 1:35 AM, despierto de improviso, con el destellar del TV aún encendido, estaba viendo “Equilibrium” (2002, del director Kurt Wimmer, con Christian Bale como el clérigo John Preston). Me levanto, recojo de la cocina seis mandarinas, muy dulces, que dejo en un pote sobre el velador, en calma reviso una vez más todo, la familia completa, todos en casa, y me recuesto de nuevo.

Así nació esta historia de improviso, donde imaginación de una situación lejana, se hizo presente en una frase tan simple, que da el título a esta narración.

Es Tarde!

La sigilosa entrada era anunciada por el movimiento de unas llaves. Sonidos ajenos y distantes de un mundo paralelo. Una pregunta en el aire se deja oír -¿Por qué tan tarde? La mirada atónita bajó de inmediato, luego hacia los lados, casi imperceptiblemente, en la oscuridad de la noche, pero no emitió respuesta, porque nunca eso le gustaba, sobre todo ante una pregunta que nunca fue realizada.

En la mente, aún fresco estaba los recuerdos de lo realizado, lo que tanto buscaba con dejo de ansiedad, en otro sitio, en otras manos, aún más ajenas que aquellas que las propias, que por la influencia de algo líquido se propició incompleto. Quería comparar, quería saber, quería ver hasta donde podía llegar, más no encontró lo que tanto anhelaba, porque las respuestas ahí no están.

Se acostó con cuidado, en silencio, trató de dormir, no había nadie más, y sobre su costado en excusas se puso a pensar. Abrazó fuertemente su almohada, con un dejo de rabia y frustración, quiso llorar, más se controló, recordó una calma, con el orgullo siempre presente de su “libertad”. Las pulsaciones bajaron, y después de un rato, el cansancio y el sueño le vencieron, hasta un nuevo día, un nuevo amanecer, y un nuevo despertar.

Una mesa de madera

Introducción

Esta historia, está basada en la esperanza, y con mucho pesar, la escribo sin todos los detalles que quisiera. Tal vez sea sólo imaginación, eso nunca lo sabré. Lo cierto es que la sensación que puede producir un primer pensamiento, es la única razón verdadera, que nos conduce hacia el hallazgo de lo realmente que buscamos.


Una mesa de madera

Una mesa de rústica madera, fría y humedecida, de gruesos tablones, se presenta llena en la oscuridad, cosas diversas, potes, herramientas, cascos. Unas bancas improvisadas, conforman el punto de reunión donde se conocen las vidas, donde se ríe y se llora, angustia y alegría en los rostros de ellos que seguramente se miran sin ver. La poca luz, la extensa oscuridad, es una bodega destinada para sobrellevar lo inhóspito del lugar.

Escucho las noticias, y no quiero ver, porque distorsiona la realidad. Hombres de rostros duros, sometidos a la roca, miran la alternativa de excavar, pero el material frente a ellos es muy duro, se hace imposible de mover.

No existe variación, no es de noche ni es de día, no existe luz, más que lo poco que se intenta ahorrar. Un hombre escribe en un papel, pero sabe que no es un tema de esperanza, tiene fe, calma a los demás, escucha a algunos orar, las voces se acallan a ratos. Los ruidos subterráneos pasman el aliento, y el tiempo se hace eterno. No son sólo ruidos de máquinas, son otros que inquietan, trastornando los sentidos.

Conocen su oficio y no se han quedado de brazos cruzados, los topos lo intentan una y otra vez, pero con cuidado. El caracol pende de un hilo, los soportes no son confiables si el terreno en las profundidades ha cambiado, la experiencia es vital, y de eso, mucha es la que tienen.

Busco, busco, busco… la roca es sólida y no deja pasar, llego casi en diagonal, es otro camino que no comprendo, pero peor aún, es la distracción que produce el bullicio de arriba, no por sus voces, sino por lo que sienten. Entregados a la fe, a sus creencias, y lo más importante, la familia. Quiero ver, quiero ver, y no me dejan, todos hablan al mismo tiempo, otros gritan, no son las voces, son sus sentimientos. Huelo cosas que no entiendo, huelo humedad, huele a agua nacida de la tierra, y aún así se siente sed.

No conozco el terreno, bajo un caracol que no he visto, es enorme, cabe un vehículo, incluso dos pequeños. Gruesos palos redondos lo sostienen, corroídos por la humedad y el tiempo. La masa de rocas está frente a mí, avanzo, todo es lento, pequeñas grietas ayudan, es mucho trayecto, me pierdo. Quiero llegar hasta la mesa de madera, quiero tocar la astilloza superficie, clavos oxidados y negros la sostienen. Unos posillos metálicos están en ella, sirven, en realidad todo sirve. No, no puedo seguir, pena es lo que siento, una angustia indescriptible humedece mis ojos, que no son los míos, sino los de aquellos otros, que se reúnen pensando, en sus familias, en su libertad, procurando apaciguar el momento, con esfuerzo, con historias compartidas, vivos y esperanzados a razón de una simple mesa de madera, que sin duda desarmarán.



Nota: Esto lo escribí ayer, estaba con pena, pero hoy veo las noticias, hay contacto,
hay esperanza, hay voces con mucha energía, son reales, son de emoción,
de verdadera alegría. Eso señores, eso si es felicidad.

23 agosto, 2010

93


Hoy vi su rostro lastimero, su piel blanca como su pelo, y su piel reseca, ahí estaba en su lecho, sumergida en un dolor profundo e intenso. Sus piernas eran flaquísimas, aún así, aún lucha por ponerse de pie. Admirable.

Me mira, me pregunta: - ¿Y ud. quién es?, frunce el ceño y me dice: - ¿Ud. es mi papá? Sujeto su mano, y con la otra toco su frente. ¿Qué puedo hacer?, - me pregunto, y me duele el tiempo.

No quiero escribir cosas tristes, porque siempre veo lo positivo de la vida, y lo bien que se puede llevar cuando hay optimismo y alegría. Pero hoy, no podía ser ciego ante un pesar. Más de 93 años de una existencia vigorosa y plena, siempre esmerada por ayudar a los demás. A veces, me pregunto, ¿y para qué?, si ahora vive como vive, y en soledad. Que curiosa contradicción, como alguien capaz de cambiar los hilos pende del propio, sin cortar.

He visto a mi madre, he visto a mi madre, es un camino sin retorno, un paso más atrás. Qué tiempos aquellos, sin ellos y sin embargo con ellos igual.

A veces, quisiera tener 17 de nuevo, y empezar otra vez. Seguir mis instintos y no haberme ido, vivir el otro hilo, un camino distinto que coincide con un principio y un fin. Muchos años pasaron, pero hubo un día, un nuevo instante, inesperado, entre obras de arte, donde un niño fui otra vez. Mis manos temblorosas tocaron aquel instante, donde pude ver, el otro lado de la moneda, tan claro como el agua que nunca describí, aún cuando las palabras escuchaba, queriendo mostrar una vitalidad que siempre estuvo presente, bajo un recuerdo dormido, que por siempre fue.

No sé que pensar. Sin embargo, agradecido estoy de la vida, de las personas que he conocido, de mi gente, de mi familia, de mi pasado y porqué no, también de mí presente que se funden en una dimensión, de la cual no puedo ser indiferente. Quizás sea sólo mi imaginación, pero percibo la aflicción, y aunque sé que es ajena, siento la pena, de lo que duele, para aprender, o por una razón.

La verdad es que no quiero cuestionarme cosas, pero estas dos últimas semanas han sido agotadoras. Percibir como sienten los demás, afecta, aún así hay que seguir circulando, trabajando, y procurando siempre un mejor bienestar para todos, y para sí mismo. Trato de mantener el optimismo, entregar sana alegría, bromear alivianando las tragedias, las enfermedades, y hay veces que ya no puedo. No sé que hay en el ambiente, pero nos está afectando a todos. Muchos ni siquiera se dan cuenta de esto, pero ahí está. Es cosa de mirar a su rededor, al vecino, a un amigo, a un pariente, ver las noticias, mirar el cielo y ver las nubes pasar.

Dios, tu sabes por quienes siempre pido, y es raro, contradictorio quizás, porque pese a no ser un creyente como lo son los humanos, aún tengo fe, porque sé, que hay algo más, que simplemente 93.

20 agosto, 2010

Deambulación

Introducción:

En esta ocasión, quisiera relatar una simple caminata, en pleno centro de una concurrida ciudad. Entre la bullicio de los transeúntes, nace esta historia que nos permite entender que todos portamos un socio, imaginario, real, espiritual, o como lo queramos llamar, existe, y es con el cual siempre dialogamos. Es un nexo, sin fronteras ni tiempo, y que simplemente, ahí está…


Deambulación:

Hace calor en esta vasta y contaminada ciudad, la gente sigue su curso diario casi sin pensar. No quería salir, pero allá voy, y me contamino como los demás. Miles de pensamientos a mi rededor, de diversas variedades, pero nada que me llame la atención.

Muchos están congestionados, congojados, apurados, estresados, y yo aquí, caminando entre la multitud que generalmente evito por busca de tranquilidad. Pero es inevitable, y aunque parezca curioso, busco una estufa en esta época del año, motivos prácticos, no por mí, sino por otros.

En definitiva, algo ha cambiado. Observo a la multitud, influenciados por la publicidad y por el ambiente, por lo que miran, por lo que respiran y comen a diario. Caminan como ciegos en un panal, apretados, despavoridos en su propia necesidad.

Algunos me miran al pasar, es con curiosidad, se preguntan cosas, se cuestionan. No me había percatado antes de eso, pero es cierto, y ahí está, tal como alguien me lo mencionó una vez. Sigo caminando, y converso una vez más, eterno diálogo que me acompañas.

El día es claro, es medio día, parece verano, otra vez es de tarde, y pronto la noche me seguirá. Es el eterno el movimiento de este terruño que parasitamos sin cesar, nos envuelve, nos somete, y nos hace creer que estamos en libertad. Pero no, no es así, aquí seguimos sin poder escapar, de este planeta, o de este ridículo y débil envase que portamos engrillados a esta gravedad.

Caemos, nos levantamos, una y otra vez, para entender que los días, pasan más y más deprisa, como si el tiempo se fuese a esfumar. Hay un instante para todo, hay un tiempo para descansar y otro para crear.

Es cierto, reflexionamos, esperanzados creemos en que todo puede ser, logramos cosas con objetivos claros, sin embargo las vicisitudes de la vida nos enseña que de todo puede suceder. Somos lo que somos, no más, no menos, pero siempre hay algo en nuestro interior que nos motiva a seguir y levantarnos otra vez.

Es cierto, me cuentas muchas cosas, durante todo el día, sin parar, quisieras mostrarme cada paso que das, y a veces te olvidas un poco, como un rato, cuando la mente durmiendo u ocupada está, pero el diálogo siempre ameno, se hace presente con total naturalidad. Fantasma, conciencia, pensamiento, llámese como se quiera llamar, todos tenemos uno, para compartir en nuestros momentos a solas, muy propio, y de nadie más. Hay ocasiones que los pensamientos se fugan, hacia algún lado irán, de pronto sin darnos cuenta, un mormuro se hace fugaz.

La gran esfera bajo nuestros pies lentamente se mueve, en apariencia, mientras el agua inunda las calles de la ciudad, todo es tormenta y arena, mientras el calor empieza a aflorar. Así son los días, así son las noches y ya ha pasado un día más, me salto una montaña, un nuevo amanecer comienza, y sólo sé, que debo continuar…


18 agosto, 2010

Pensar


Es tarde, 3:40 AM, entre sueños despierto, para no dormir más. Atento estoy, entre frío y calor, entre compañía y soledad. No, no es una pesadilla, no hay sueños que recordar, no, no es insomnio tampoco, más sólo quisiera descansar.

Todo está oscuro, los pocos ruidos circundantes me acompañan, y sólo pienso y pienso y no paro de pensar. Dialogo con mis pensamientos, que no dejan de trabajar, es una conversación bajita, como para no molestar. En mis oídos, un susurro in entendible a lo lejos no me deja de asombrar. Algo dice, ¿qué es, qué es?, algo quiere comunicar, mi propio nombre escucho en la ceguera de esta oscuridad.

Es de noche, es de día, mareo y desorientación es lo que siento, como un sedante que confunde este tranquilo y eterno pensar.


17 agosto, 2010

La espera


Desde su lecho blanco como la nieve, un rostro lejano mira a través de una ventana las hojas de un árbol que flamean con el viento y su oscilar. Son días nublados, a veces con sol, y la luz se posa en una silla cercana, reflejando un destello blanco con discreción. Son otros mundos, otros espacios, otros tiempos, un poco más tranquilos, un poco más serenos, que no son de nadie más, porque nada más hay en aquel espacio de voz.

El pensamiento se hace confuso, es un estado distinto donde no se puede estar. La interferencia es un ruido enorme, cuyas voces al unísono no dejan escuchar, no obstante las paredes blancas parecen vislumbrar, pequeñas sombras con un leve movimiento que da paz.

Qué hacer, que decir, si ya no se sabe más, eternamente los dedos se mueven por una incertidumbre que no se puede aguantar, porque unas gruesas paredes se posan ante el caminante que flota en su eterno andar, con su calma característica de un tal vez, de un quizás.

En la silla está, contemplando en silencio, con su eterna paciencia, respirando extraños olores que no le dejan captar, la ubicación exacta de unas manos, que levemente revolotean su rostro para señalar, más aquel vaso medio lleno, que medio vació parece estar.

Si, es cierto, se para un momento, en la inquietud mira hacia fuera el jardín con los árboles por millar. No dice nada, como siempre, porque sólo basta un pensar. La silueta tranquila acompaña al gigante con característica bondad, mientras otras inquietudes, la de varios, en una larga espera, afuera están. Así es el privilegio de este momento, que no necesita más, son sólo escasos minutos, que significativos serán. Son sólo instantes, breves momentos que ya pasarán, buenos, malos, que importa, si lo que cuenta es saber esperar… paciencia y más paciencia, no hay más.

Queda mucho por hacer, muchos temas interesantes que discutir, mucho que aprender, y mucho que entregar, en este mundo ajeno e involuntario, donde todo parece tan abstracto en su eterno esperar…

16 agosto, 2010

Un Domingo extraño


Fue un día Domingo, como otros, como generalmente es de esperar en un fin de semana, algo frío, algo tibio. Como nunca, desperté tarde, el sueño me consumía, sólo desperté un rato, un par de veces, y prácticamente dormí toda la tarde. Es inusual, sueño, sueño y más sueño, ya ni si quiera por cansancio. Muchas imágenes confusas se venían a mi mente, típico cuando se duerme. Abstracciones que no recuerdo, porque eran visiones complejas, confusas, como si estuviese en sedación. Es como si tratase de conectar un cable averiado, sin saber nada, sólo intentando “adivinar” lo que sucede.

Sólo recuerdo una visión, era de tarde, y alguien que miraba desde una puerta en una habitación cercana, donde en la oscuridad no se dejaba ver bien, entre sombras estaba, discreta, sólo observando. Sueños raros que siempre se dan de vez en cuando. Algo se había desmoronado, el lugar de mucha madera, estaba un tanto descuidado.

Hoy, después de tantas horas en aquel mundo abstracto, aún siento esa sensación de somnolencia, pero ya se despeja, con un leve mareo que permanece, como una nebulosa que poco a poco se va desvaneciendo.

Si, o si, hay que seguir adelante, la máquina del tiempo nunca para y no espera a nadie, es parte de esta naturaleza “conciente” de la cual no podemos escapar, que debemos llevar a cuesta, y suceda lo que suceda, siempre hay que levantarse, una y otra vez, por los que nos necesitan, por nosotros mismos, y sobre todo, porque aún nos queda mucho por conocer, aunque entre sueños, todo nos parezca un mundo extraño, donde todo se renueva conformando un neuvo amanecer.